Innova-Net refuerza la ciberseguridad con charla “Hacking RF”: el peligro de no cifrar

Ciberseguridad Hacking RF Innova-Net

En el marco del evento Cyb4rStudents, el Ingeniero en Ciberseguridad de Innova-Net, Cristian Balboa, presentó la charla “Hacking RF: el peligro de no cifrar”, abordando un riesgo que suele quedar fuera del radar de muchas organizaciones: los ataques que no entran por la red corporativa, sino por el espectro de radiofrecuencia (RF).

Durante su exposición, Balboa puso el foco en cómo los atacantes están incorporando técnicas y dispositivos “no convencionales” para exfiltrar información sin levantar alertas en firewalls ni controles perimetrales tradicionales. “Hay muchos ataques que ya son comunes y están mapeados… ¿pero qué pasa con las frecuencias?”, planteó. Su mensaje fue claro: si una empresa solo protege lo que viaja por cable o por IP, puede quedar expuesta por canales invisibles, especialmente cuando existen comunicaciones sin cifrado.

 

Claves de la charla “Hacking RF: el peligro de no cifrar”

La charla del ingeniero experto en ciberseguridad se centró en ataques dirigidos mediante métodos menos habituales, con énfasis en protocolos y comunicaciones por radiofrecuencia (RF), y en cómo ciertos entornos pueden quedar vulnerables por no considerar medidas de seguridad fuera del “mundo red”.

Balboa lo resumió así: “los hackers actualmente ya no solo utilizan la red o equipos dentro del ecosistema… sino que añaden diferentes dispositivos y técnicas para no ser detectados”.

En otras palabras: puedes tener un perímetro digital robusto, pero seguir vulnerable si tu operación ignora que la señal también es un canal.

 

¿Por qué es importante hablar de radiofrecuencia en ciberseguridad hoy?

Porque muchos protocolos y sistemas basados en RF arrastran debilidades históricas: falta de cifrado, autenticación pobre, y comunicaciones fáciles de interceptar o suplantar.

Cristian dio ejemplos concretos del tipo de comunicaciones expuestas:

  • Conversaciones por radio (incluyendo contextos críticos)
  • Vehículos (sistemas RF que pueden ser vulnerados para robo)

 

Y lo conectó con un punto que suele pasarse por alto en infraestructura: “se explicó la importancia de tomar en cuenta medidas de seguridad y aislamiento en datacenters, por la radiofrecuencia.”

Este enfoque es especialmente relevante cuando existen equipos, antenas, sensores o enlaces inalámbricos cerca de zonas críticas: no todo riesgo entra por un cable.

 

 

¿Cuáles son las 3 principales amenazas hoy para organizaciones y personas?

Cristian identificó tres amenazas que dominan el panorama actual, especialmente porque combinan volumen, automatización y explotación del comportamiento humano:

1) Ingeniería social (phishing / vishing)

Para él, es la amenaza número uno:
“Ya no buscan romper el firewall, sino engañar a la persona para que les abra la puerta. Explotan la confianza y la urgencia.”

 

2) Ransomware y extorsión de datos

La consecuencia más dura cuando logran entrar: cifrado de información, paralización operativa y presión económica.

 

3) Ataques automatizados (bots y scanners)

“Scripts que recorren internet 24/7” buscando puertos abiertos, sistemas mal configurados o credenciales por defecto.

Esta triada explica por qué hoy muchos incidentes no se sienten como “una película de hackers”, sino como una cadena de errores comunes aprovechados con rapidez.

 

¿Cuáles son los 2 errores típicos que vuelven vulnerables a las organizaciones?

Aquí Cristian fue directo: el problema muchas veces está dentro.

Error 1: el factor humano y la cultura (exceso de confianza)

“Más allá de la tecnología, el eslabón más débil sigue siendo el comportamiento del usuario.”

Ejemplos que mencionó:

  • equipos desbloqueados en escritorios vacíos
  • uso de credenciales corporativas en sitios personales
  • completar formularios o encuestas externas sin validar origen

Señales tempranas para detectarlo:

  • contraseñas anotadas en post-its
  • monitores encendidos sin supervisión
  • reutilización de contraseñas
  • alto porcentaje de clics en simulacros de phishing internos

Error 2: falta de hardening (configuraciones por defecto)

“Por prisa o desconocimiento, muchas veces se dejan valores de fábrica.”

Señales tempranas:

  • banners que exponen versión exacta de software
  • puertos de gestión (SSH 22 / RDP 3389) expuestos a internet sin VPN

 

Esta parte es valiosa para soporte y prevención: son indicadores simples, pero extremadamente efectivos para anticipar un incidente.

 

¿Qué medidas priorizar para mejorar la ciberseguridad?

Cristian ordenó un plan realista por impacto y velocidad:

  1. Hardening básico + cambio de credenciales (Días 1–5)
    Cerrar puertos innecesarios, eliminar claves por defecto. “Cierre de puertas”.
  2. Parches críticos / gestión de vulnerabilidades (Días 5–10)
    Enfocarse en sistemas expuestos a internet y vulnerabilidades “Críticas”.
  3. Respaldos y prueba de restauración (Días 10–15)
    Asegurar recuperación real + copia fuera de línea/inmutable.
  4. MFA en accesos remotos y correo (Días 15–30)
    Puede activarse rápido, pero requiere gestión de adopción con usuarios.
  5. Concientización + simulacro de phishing (Días 30–60)
    Porque cambiar hábitos toma tiempo, repetición y métricas.

 

Si tuviéramos que resumirlo en una frase: primero cierras puertas y tapas hoyos; luego blindas identidad; y por último cambias cultura.

 

Caso real: “Viernes 13 por la tarde” — acceso VPN y ransomware

Para aterrizar los riesgos a un escenario concreto, Cristian compartió un caso típico de ransomware que muestra cómo un ataque grave puede empezar con errores básicos y encadenarse en pocas horas.

¿Qué ocurrió?

Una empresa mediana de logística (aprox. 300 empleados) sufrió una caída total de sistemas durante un fin de semana largo.

Secuencia del ataque (simple y directa):

  • Robo de credenciales: el atacante obtuvo usuario y contraseña de un colaborador de Finanzas. La contraseña se había filtrado desde un servicio externo (por reutilización de clave).
  • Ingreso por VPN (viernes 23:00): la VPN solo pedía usuario/contraseña. Sin MFA, el atacante entró sin obstáculos.
  • Movimiento lateral y escalada: ya dentro, escaneó la red y encontró un servidor antiguo de pruebas sin parches y con credenciales por defecto. Desde ahí escaló hasta el controlador de dominio y desplegó el ransomware.
  • Golpe final: el ransomware también cifró los respaldos conectados a la red (sin copia inmutable/offline).

 

¿Cuál fue el impacto?

  • Operacional: 14 días sin facturar ni despachar con normalidad; volvieron a “papel y lápiz” y operaron cerca del 20% de su capacidad.
  • Económico: pérdidas estimadas en USD 2 millones (lucro cesante, forense, reconstrucción). No pagaron rescate, pero la recuperación fue costosa.
  • Reputacional: pérdida de clientes por incumplimiento de plazos.

 

¿Qué se debió hacer distinto? (y qué lo habría evitado)

Este caso no dependió de “hackers genios”, sino de tres controles que faltaron:

  1. MFA en VPN (Medida 4)
    Aunque el atacante tenía la contraseña, con MFA no habría podido ingresar sin el segundo factor.
  2. Hardening + parcheo (Medidas 1 y 2)
    El servidor de pruebas desactualizado y con credenciales por defecto fue el “trampolín”. Debió estar actualizado, aislado o directamente fuera de operación.
  3. Backups inmutables / desconectados (Medida 3)

    Una copia offline o inmutable habría permitido restaurar en 48 horas, en lugar de quedar dos semanas detenidos.

 

El incidente se vuelve “millonario” no por una técnica sofisticada, sino por una cadena de omisiones: contraseña reutilizada + VPN sin MFA + servidor sin hardening + respaldos no resilientes.

En Innova-Net te recordamos que la seguridad no es solo “red y antivirus”. También es cultura, configuración, resiliencia… y entender que hoy los ataques pueden venir por canales menos visibles, como RF.

Por eso, la recomendación es priorizar lo básico que más reduce riesgo en poco tiempo: MFA en accesos críticos, hardening y parcheo constante, respaldos inmutables probados y capacitación continua. Solo así la organización pasa de reaccionar ante incidentes a prevenirlos y recuperarse rápido, incluso cuando el vector de ataque no es el “tradicional”, sino uno tan silencioso como la radiofrecuencia.

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